lunes, 6 de diciembre de 2010

Las Comisarías de la Mujer, la Niñez y la Adolescencia


La violencia de género siempre existió en la sociedad nicaragüense, como en el resto de países. Sin embargo, ha traspasado el espacio privado y se ha convertido en un problema de interés público a través de las Comisarías de Mujer, la Niñez y la Adolescencia, de la Comisaría Nacional de Nicaragua.
Comisaría de la Mujer, la Niñez y  la Adolescencia. Sede de Managua
 Comisaría de la Mujer, Managua
Un total de 59 comisarías de la mujer velan por la defensa de las mujeres y trabajan en casos de violencias intrafamiliar y delitos sexuales en toda la geografía del país. Ofrecen asesoramiento legal, labores de acompañamiento y detención de agresores; todo ello en coordinación con los líderes de barrio, escuelas, cooperativas y ONG, entre otros colectivos.

La violencia machista forma parte de la agenda política de Nicaragua, y lo hace desde las bases culturales. Así, se trabaja en un cambio de los esquemas culturales, basados en el sometimiento de los hombres, a través de la organización de talleres, seminarios y charlas. En ellas, las generaciones más jóvenes son una prioridad.

En mi opinión, se trata de un ejercicio de madurez de toda la ciudadanía, que trabaja por una sociedad igualitaria.
Comisionada general de Violencia de Género, Mercedes Ampíe
Comisionada Mercedes Ampíe
La comisionada general de Violencia de Género, Mercedes Ampíe, nos ha ofrecido una charla en la que ha destacado las buenas prácticas realizadas en este país. Según ha explicado, Nicaragua “es un país pobre, pero con menos delitos de violencia de género” que en el resto de países latinos. Las comisarías representan unas instituciones públicas pioneras en Latinoamérica, y su trabajo se verá reforzado con la futura ley de protección de las víctimas.

De hecho, ha explicado, el personal especializado en temas de género se ha incorporado a los presupuestos generales del Estado, y no desde presupuestos externos de la cooperación. Entre las iniciativas, destacan programas centrados en la integración de maltratadores, con trabajos comunitarios enfocados a cambiar sus actitudes y medidas especializadas en el “control de la ira”.

Los programas se apoyan en la labor de trabajadores sociales, psicólogos, investigadores y abogados, quienes acompañan a las víctimas a instancias judiciales y el Ministerio de Justicia.

En su intervención, la comisionada ha hecho hincapié en que la violencia de género no responde a clases sociales, sino al componente educativo, en el que la formación es una prioridad. Ha concretado que, pese a los trabajos realizados, los casos de violencia han aumentado en 2010 respecto a los datos del año anterior, con un total de 25.800 denuncias interpuestas.
Detalle de la sede de la Comisaría de la Mujer, la Niñez y la Adolescencia. Managua
Cartel
Las ciudades donde más se incremento la violencia machista fueron Managua, Matagalta y León. No obstante, los casos de delitos sexuales se han reducido en un 10 por ciento, respecto a los datos registrados hace un año.

AMNLAE

En nuestra jornada de trabajo también hemos visitado en Managua la sede central de la Asociación de Mujeres Nicaragüenses 'Luisa Amanda Espinoza' (AMNLAE).

Se trata de una organización que trabaja desde finales de los años 70 para favorecer la “incidencia política” de los temas de género en las políticas públicas y la legislación de Nicaragua. Es uno de los organismos nicaragüenses que defienden los derechos de las mujeres y trabaja para mejorar su autoestima y liderazgo.
AMNLAE es una asociación veterana, que organiza su trabajo en cinco áreas divididas en violencia de género, poder y liderazgo de las mujeres, salud, medio ambiente y desarrollo integral de las mujeres. En su trayectoria, ha promovido algunas de las legislaciones aprobadas en la Asamblea Nacional, como las Leyes de Igualdad de Oportunidades, Paternidad Responsable e Igualdad de Derechos y Oportunidades.

La asociación dispone de albergues y hospedajes para maltratadas, mujeres con alto riesgo de embarazo,entre otras actividades.
Cartel de la Comisaría de la Mujer, la Niñez y la Adolescencia. Managua
Cartel en defensa de los derechos de niños y adolescentes
En la actualidad, Carmen y Sara, dos jóvenes del programa Jóvenes Cooperantes, de la Junta de Extremadura, trabajan en Managua con AMNLAE. Su trabajo está coordinado con la Red Iberoamericana para la Cooperación Tecnológica (IBEROTEC) y se centra en la promoción de las mujeres a través de las nuevas tecnologías.

“No sean revolucionarios, sean dignos”


Doña Martha Eriberta Valle parece una mujer sencilla y amable que nos muestra los sistemas de riego instalados de los campos de cultivo de la Federación de Cooperativas de Mujeres Productoras del Campo de Nicaragua (Femuprocam) de Terrabona. Su historia sorprende, ejerció como diputada del Frente Sandinista de Liberación Nacional en la Asamblea Nacional de Nicaragua entre 1996 y 2001, cuando el partido estaba en la oposición.

Su vida siempre fue el campo y una vez que ganó las elecciones el Frente Sandinista se desvinculó de la política. “Hay gente que cuando llega a lo grande, se olvida de sus orígenes”, destaca Martha, quien defiende el trabajo desde las bases rurales, donde siempre se sintió más cómoda.
Doña Marta, Cooperativa Femuprocam (Terrabona)
Doña Martha Eriberta Valle
Podría permanecer en Managua, con un buen puesto, pero lucha desde el campo. “No sean revolucionarios, sean dignos”, destaca Martha mientras resalta que la verdadera revolución es aquella que consigue el progreso de los campesinos, la dignidad de la clase proletaria por encima de grandes consignas revolucionarias.

Me parece una mujer coherente, con una vocación solidaria de corazón, con una fuerza que contagia y que anima a luchar por las clases sociales más desfavorecidas. Defiende que no existen los pobres, sino personas con falta de oportunidades y recursos.

Así, dirige todo su esfuerzo a las familias con más limitaciones y en su cooperativa se han logrado generar hasta diez variedades diferentes de tomate y chile, entre otros productos. Con ello, los lugareños se hacen agentes activos en la vida económica y no se ven obligados a emigrar.

Martha quiere que el mundo rural nicaragüese no emigre, que permanezca en el campo, y ha desarrollado junto al resto de socios de la cooperativa un innovador sistema de riego para la recuperación de las tierras que cultiva, las más áridas del país. “Queremos demostrar que los suelos se pueden mejorar para que la gente no emigre”, destaca.
Campo cultivo de la Cooperativa Femuprocam (Terrabona)
Campos de cultivos de Terrabona (NIcaragua)
La zona de influencia de los cultivos era árida, sus suelos estaban erosionados como consecuencia de las malas prácticas forestales, a lo que se unió el hecho meteorológico de que no lloviera durante 14 años. Sin embargo, la cooperativa de mujeres luchó por cambiar esta situación, y lo hizo a través de la creación de pozos de agua subterránea. Además, han instalado un molino de energía eólica para no depender de las compañías eléctricas. 
 
FORMACIÓN CAMPESINA

En el proceso de promoción de las mujeres campesinas, Martha subraya la necesidad de formar a los campesinos. “Yo me alfabeticé. A nosotros se nos tuvo como ignorantes para explotarnos”, según Martha, quien cree que el proceso formativo hace más libres a las personas.

Sandinista de convicción, no tiene inconvenientes en reconocer los errores que, a su parecer, ha cometido el Gobierno de Daniel Ortega desde que llegó al poder. Así, resalta la necesidad de cambiar los conceptos de educación, una nueva concepción que despierte el espíritu emprendedor, para que el campesino se convierta en actores activos y no en  un mero receptor de ayudas o subvenciones. Este concepto, destaca, se alcanza desde la educación.

Dentro de los proyectos de futuro, la Federación de Cooperativas de Mujeres Productoras del Campo de Nicaragua contempla la creación de un instituto agropecuario que permita fijar la población de estudiantes que, tras estudiar en la ciudad, no regresan a su casa.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Doña Corina: Revolucionaria incansable

Revolucionaria de nacimiento y libre. Así se define Doña Corina, una mujer de 60 años que militó en las guerrillas nicaragüenses del Frente Sandinista, cuando este partido era clandestino y la dictadura de Somoza controlaba el país.

Corina regenta en la actualidad un pequeño hospedaje denominado 'La Soñada', en una de las comunidades de Miraflor, al noroeste de Nicaragua. En este lugar lidera, junto a otros campesinos, la cooperativa 'Mártires y Héroes del Cebollal' y se encarga de formar a jóvenes y mayores.

Doña Corina
Corina sueña con enseñar a los jóvenes del campo, quiere promocionar la clase campesina nicaragüense desde los entornos rurales. Maestra de profesión, formó parte de la campaña de alfabetización realizada en los años 80, cuando cientos de nicaragüenses se echaron a las aldeas y comunidades para reducir los niveles de analfabetismo rural.

“No queremos que la gente se vaya del campo para ir a la universidad, sino que la universidad venga al campo”, destaca Corina, quien explica que la formación permite a las personas “tomar conciencia”. Doña Corina irradia una fuerza incombustible, cree en el poder del pueblo y piensa que la mujer, desde la campaña de alfabetización, es “más libre” en Nicaragua.

Cabe recordar que Nicaragua ha sido declarada por la ONU libre de analfabetismo. Ha sido un trabajo arduo, que se ha prolongado durante dos décadas y tiene como héroes a personas como Corina, que piensan que es necesario conocer para ser más libres. También es experta en nutrición, ha trabajado en las comunidades para disminuir los problemas de desnutrición de los vecinos.

Cuando comenzaron los primeros movimientos revolucionarios, Corina estaba casada, llevaba una vida en familia, tradicional, que cambió con el sandinismo. Con estos movimientos, según relata, llegó su “despertar”. En ese momento se separó y se entregó a la lucha por las libertades. Tuvo que enfrentarse a algunas dificultades, teniendo en cuenta que, por ejemplo, su marido le reprochó que “la maldita revolución” le quitó a su esposa.

En su trabajo, estuvo unida a la iglesia popular que, según aclara, “concibe a Dios de otra manera”. “Se trata de una iglesia formadora, cercana a los pueblos. Una iglesia alejada de la élite eclesiástica de Roma que siempre apoyó al campesinado”, lo que le ha permitido enraizar e la Nicaragua sandinista.

Se define como una mujer libre. “Estamos rompiendo los esquemas. Yo me defino como una mujer libre”, comenta Corina con una sonrisa, mientras señala que “no” ha recibido un “sólo centavo” del Gobierno para salir hacia adelante y “no” lo hará nunca.

Doña Corina nos acogió en su posada a los 15 integrantes de Jóvenes con América Latina, quienes pernoctamos en 'La Soñada'. Esa noche compartimos Ico, Manu y yo la cabaña del árbol, donde tuvimos la oportunidad de dormir! La cabaña, situada en las ramas de un árbol, nos regaló la oportunidad de dormir en las alturas, al refugio de la mamma tierra.

Nemagón: Genocidio químico


Cuando las poblaciones campesinas de Chinandega regaban sus plantaciones de banana con nemagón pensaban que sólo mataban insectos y plagas. En 1986, tras contemplar la muerte de cientos de compañeros, descubrieron que este compuesto químico es cancerígeno y también mataba personas.
Vista general de los campamentos de los  trabajadores bananeros afectados por el demagón. Managua
Vista general de los campamentos de los bananeros que protestan en Managua
El número de afectados por el DBCP, más conocido como nemagón, ha dejado un saldo de 2.520 muertos y un incalculable número de afectados en esta localidad, situada a 140 kilómetros de Managua. Un resultado aterrador, teniendo en cuenta que Chinandega no supera los 7.000 habitantes. El número de trabajadores afectados por casos de cáncer, ceguera, trastornos mentales y problemas renales, entre otras afecciones, asciende a miles de casos.
Desde hace cinco años, un grupo de 500 trabajadores bananeros y familiares de esta localidad acampa en el barrio de San Antonio de Managua, junto a la Asamblea Nacional, donde exigen justicia y solicitan a la multinacional norteamericana Standard Fruit Company que asuma su responsabilidad.

Los vecinos de Chinandega manipulaban el compuesto que, sin saberlo, había sido prohibido en Estados Unidos 20 años antes. En concreto, trabajaban para las empresas Dole Food Corporation Inc., Chiquita Brands International, Dow Agro Sciences, Del Monte Tropical Fruit Company, Shell Oil Compan, Occidental Chemical Corporation y Del Monte Foods. Todas formaban parte de la Standard Fruit Company, conformando un consorcio multinacional.

El vicepresidente del colectivo de campesinos afectados por el compuesto, Guillermo Vivas, ha destacado el malestar de los campesinos. Llevan años viviendo en viviendas de madera y  plástico que han construido en la capital nicaragüense sin recursos, con el objetivo de pedir justicia.

Estarían más cómodos en su localidad, donde poseen su vivienda. Sin embargo han elegido permanecer en la ciudad, alejados del calor de su hogar para crear una nueva comunidad en la que conviven de manera solidaria.

“Pedimos a los gobiernos nacionales que interfieran por nosotros frente a las multinacionales, a las que exigimos una indemnización por todos los daños ocasionados. Una pensión económica dirigida por el ministerio que compense el daño causado”, explica el portavoz de los campesinos.

El campesino reclama la responsabilidad de la empresa norteamericana, que no les informó de la peligrosidad del compuesto en “ningún momento”. “Si hubiéramos sabido que el compuesto producía problemas para la salud, no hubiéramos trabajado para las transnacionales. Llevan 18 años trabajando para que se les reconozcan sus derechos, asentados en una difícil situación”, ha destacado.

Hasta el momento, los ciudadanos nicaragüenses afectados disponen de la protección de la Ley 364 para la tramitación de juicios promovidos por las personas afectadas por el uso de pesticidas fabricados a base de DBCP. Gracias a ella, se han iniciado procesos judiciales desde Nicaragua que exigen al Senado norteamericano que las empresas responsables asuman su culpa. Las empresas han eludido las sentencias y los damnificados piden indemnizaciones y el reconocimiento de error cometido.

Guillermo nos presenta a Marta Herminia Espinosa, una de las trabajadoras bananeras afectadas por el nemagón. “Estamos mal. Muchos compañeros han perdido su vida, fuimos estafados, nos sentimos malpagados”, ha explicado Marta Herminia, quien ha señalado también que las multinacionales “no han cumplido sus promesas”.
Marta Herminia Espinosa, trabajadora banenera afectada por el demagón
Marta Herminia Espinosa, trabajadora bananera afectada por el demagón
“Se levantaron y se fueron muy tranquilos. No se acercaron a estos plásticos y este techo humilde, nunca se han venido a arrimar. Nosotros somos humanos y sentimos igual que ellos, con la diferencia de que ellos tienen dinero y nosotros no lo tenemos”. Estas son las palabras contundentes de la campesina, que ha presentado en el último examen médico un total de 15 afecciones relacionadas con el nemagón.

Los médicos le han confirmado que “ya no tiene remedio” e, incluso, ha estado “agonizando en varias ocasiones”. Sus vecinos han llegado a velar por su alma en una ocasión, al pensar que iba a fallecer.

Infecciones renales y de riñón, colon inflamado, problemas de circulación, delirios mentales e insomnio son algunas de las afecciones que presenta Marta Herminia. La campesina no duerme, tiene dolores constantes y problemas de deformación ósea en rodillas y pelvis. Las orejas se le duermen, no siente la mitad de su rostro.

“Ellos no nos avisaron, no nos dieron una información y protección de nada. Si nosotros hubiéramos sabido sus efectos, quizás no hubiéramos trabajado. Mire cuántas familias se han ido”, lamenta entre sollozos.

Este es el sentimiento de los vecinos de Chinandega, se sienten “humillados y ultrajados” y desde hace dos años, con la entrada en el gobierno nicaragüense del Frente Sandinista de Liberación Nacional, reciben asistencia sanitaria, así como alimentos para subsistir y ropa.

Además, el gobierno les entregará en breve la primera promoción de viviendas sociales a los campesinos damnificados que permanecen en Managua. Las viviendas, situadas frente al campamento, constan de una vivienda de ladrillo y uralita que podrán ocupar.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

La cárcel de la vergüenza

Coyotepe aún conserva la atmósfera tétrica que le catapultó a la fama. La cárcel del guerrillero, así se conoce popularmente esta antigua fortaleza, que durante los años de dictadura de los Somoza fue escenario de torturas, ejecuciones  y encarcelamientos de presos políticos en Nicaragua.

Entrada a la fortaleza de Coyotepe
Lo más oscuro de todo: los ciudadanos desconocían su existencia y los horrores cometidos fueron desvelados años después, cuando triunfó la revolución y los testimonios de los presos supervivientes mostraron al mundo la verdad.

La fortaleza,  situada en lo alto del monte Los Coyotes, desde donde se observa una vista panorámica de la ciudad de Managua,  ofrece un aspecto oscuro. En su interior se acumularon casi un  millar de reos custodiados por la Guardia Nacional, quienes les sometieron a toda clase de torturas.

Cuesta digerir estas paredes, duele imaginarse el odio acumulado y  las historias de cientos de nicaragüenses obligados a permanecer en cautiverio por sus ideas de libertad, por oponerse a una dictadura familiar que se extendió durante cuarenta años y concluyó con un saldo de fallecidos desconocidos hasta el momento.

“Homo homini lupu”. Según las palabras de Hobbes, el hombre es un lobo para el hombre, y se demuestra en ocasiones en comportamientos como el de Coyotepe.

Galería de la cárcel de Coyotepe
 Los presos sufrieron agresiones físicas tales como permanecer colgados, boca abajo; fueron golpeados y fueron víctimas de violaciones. En las paredes, permanecen los orificios de casquillos de bala y restos de sangre y las hipótesis apuntan que la tercera planta, soterrada en la actualidad, alberga fosas comunes en las que descansan decenas de personas desaparecidas durante la dictadura.

Según los testimonios orales, los prisioneros  vivían en condiciones muy precarias, sin luz y sin agua. En tiempos de frío no disponían de abrigo y, en caso de lluvia, se mojaban inevitablemente. Esto, unido a la inexistencia de atención médica, extendía las enfermedades por  las oscuras galerías.
Detalle de una de las galerías

Esta es la historia de Coyotepe, convertida en la actualidad en un museo declarado patrimonio cultural de Nicaragua y custodiado por la Asociación Scout de la ciudad, que se encarga de su mantenimiento y las visitas. Esta es la historia de un recinto maldito por la vergüenza de una dictadura. Malditan sean las dictaduras y malditos sean los dictadores.

Su figura, construida en el siglo XIX para proteger a las poblaciones de las guerras civiles, siempre estará marcada por la violencia. Coyotepe dejó de ser cárcel en 1983, cuando las instalaciones se entregaron a la Asociación de Niños Sandinistas.

El Volcán Masaya: un lugar sagrado

En 1555, el fraile Francisco de Bobadilla plantó en la cumbre del Volcán Masaya una cruz para detener al demonio. Pensaba que el cráter era la boca del infierno.

Este volcán majestuoso se encuentra en la región del Pacífico de Nicaragua, junto a las ciudades de Managua, Masaya y Carazo.

Cráter del Volcán Masaya
El volcán se convierte, tras contemplarlo, en un lugar sagrado. Ya lo era en la época de los indígenas, cuando las tribus precolombinas lo rodeaban. Se trata de un lugar venerable, tiene carácter para serlo, pero también es un monumento natural. De hecho, está protegido bajo el estatus de parque nacional.

Ilustración popular del Volcán Masaya

Su cráter activo expulsa de manera constante a la atmósfera una nube de azufre, vapor de agua y dióxido de carbono alrededor de su perímetro, que mide kilómetros. La tierra está viva y queda demostrado en esta maravilla natural, que sorprende a todos los visitantes.

Con David y Manu en el Lago Apoyo
Una vez finalizada la visita, nos hemos trasladado al lago de Apoyo, donde hemos disfrutado de sus hermosas vistas. Apoyo es el lago más grande de Nicaragua, con un diámetro de 6 kilómetros en forma circular.

En la foto, aparecemos David, Manu y yo, tres de los integrantes de la séptima brigada de Jóvenes con América Latina, disfrutando de las vistas que nos regala el lago. Les dedico esta entrada a mis colegas de grupo.

“Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción”

Una de las bases de la sociedad nicaragüense son los jóvenes. Su implicación en la sociedad, a través de asociaciones y movimientos juveniles, es muy elevada. Sus conocimientos favorecen el desarrollo local, forman parte de la red de apoyo a las comunidades y las personas más empobrecidas.

Hay que destacar, por ejemplo, el papel que desempeñaron los jóvenes nicaragüenses en la campaña de alfabetización del país de los años 80, cuando miles de ellos partieron a las comunidades durante seis meses, con ayuda de jóvenes de otros países, y consiguieron que los niveles de analfabetismo pasaran de un 50 a un 12 por ciento.

Jóvenes sandinistas y jóvenes extremeños
 Nuestro contacto con los jóvenes ha consistido en varios encuentros con representantes de colectivos representativos del país, como los miembros de la Universidad Nacional Autónoma (UNAN) de Nicaragua y la Juventud Sandinista de la localidad de Estelí.

De estos encuentros destaco, sobre todo, la fuerza de los jóvenes sandinistas, su frescura, el concepto de solidaridad compartida que mantienen, su lucha por promocionar su comunidad -desde los barrios- para alcanzar un desarrollo equitativo.

Es la primera vez que me siento en una mesa con personas tan jóvenes, con edades que no superan los 18 años (¡incluso algunos de ellos con 13 años!) para debatir sobre los orígenes del capitalismo, los conceptos de la revolución y las estrategias para mejorar las condiciones de vida en comunidad. Se trata de jóvenes muy preparados, su dialéctica denota experiencia.

Su compromiso contrasta con el movimiento asociativo español, donde la inmovilización de los jóvenes, incluso de los universitarios, está generalizada. Es cierto que no se puede comparar la realidad que vive España en 2010 con la de Nicaragua, el segundo país más empobrecido de Latinoamérica, pero reivindico la búsqueda de nuevos movimientos  que generalicen el debate en España.

El trabajo de la Juventud Sandinista es constante, se organiza en las comunidades nicaragüenses desde nueve áreas de actuación diferentes, que abarcan los temas de género, diversidad sexual, deporte, desarrollo rural y medio ambiente, así como salud y movimiento cultural, entre otros. Cada una de estas áreas tiene un representante en los barrios, que fomenta actividades específicas en sus círculos e implica a sus vecinos en la vida en sociedad.

Los jóvenes, al igual que los dirigentes del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), defienden su derecho a organizarse en la política sin necesidad de hacerlo desde las bases del capitalismo. Están en su derecho de hacerlo y se muestran seguros de que el Frente Sandinista ganará las elecciones a la presidencia en los comicios nicaragüenses de 2011.

Todos tienen el mismo perfil: son jóvenes revolucionarios. “Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción”, destacan algunos de los militantes que intervienen en el debate, en el que señalan que el desarrollo de Nicaragua debe estar sustentado en el pueblo y para el  pueblo.

Creen en las posibilidades de implicar a sus vecinos en la vida en sociedad y creen en la necesidad de mejorar la vida en las poblaciones nicaragüenses.
Profesor Fracisco Rosa (UNAN)

Este trabajo se vuelve indispensable en un país con un nivel de pobreza que roza el 50 por ciento, y de extrema pobreza de hasta un 10. Según nos ha explicado el profesor de la UNAN Juan Francisco Rosa durante nuestra visita a la su sede en Managua, extrema pobreza es de hasta un 14 por ciento.

En temas de alimentación, por ejemplo, los niveles de desnutrición representan el 20 por ciento, mientras que los casos de dengue son de 10,7 por cada 10.000 habitantes y los de tuberculosis representan un total de 3.9 casos por cada 10.000 habitantes.

Desde la universidad se fomenta la universalización de la educación y la lucha contra la pobreza. Nicaragua ha sido declarada “libre de analfabetismo” por la ONU, y el objetivo por el que luchan ahora las instituciones educativa generalizar unos niveles de estudio mínimos entre la población de, al menos, el sexto grado de primaria.

Así, por ejemplo, el movimiento estudiantil  de la Juventud Sandinista en la universidad dispone de brigadas que se organizan en este trabajo, en las que también trabajan para fomentar la salud de la población, como la prevención de la leptoporosis.

En el encuentro tomaron la palabra los dirigentes estudiantiles sandinistas, quienes me volvieron a sorprender su nivel de implicación en la vida universitaria y la sociedad. Son jóvenes comprometidos, que creen el cambio social de Nicaragua.