viernes, 3 de diciembre de 2010

Nemagón: Genocidio químico


Cuando las poblaciones campesinas de Chinandega regaban sus plantaciones de banana con nemagón pensaban que sólo mataban insectos y plagas. En 1986, tras contemplar la muerte de cientos de compañeros, descubrieron que este compuesto químico es cancerígeno y también mataba personas.
Vista general de los campamentos de los  trabajadores bananeros afectados por el demagón. Managua
Vista general de los campamentos de los bananeros que protestan en Managua
El número de afectados por el DBCP, más conocido como nemagón, ha dejado un saldo de 2.520 muertos y un incalculable número de afectados en esta localidad, situada a 140 kilómetros de Managua. Un resultado aterrador, teniendo en cuenta que Chinandega no supera los 7.000 habitantes. El número de trabajadores afectados por casos de cáncer, ceguera, trastornos mentales y problemas renales, entre otras afecciones, asciende a miles de casos.
Desde hace cinco años, un grupo de 500 trabajadores bananeros y familiares de esta localidad acampa en el barrio de San Antonio de Managua, junto a la Asamblea Nacional, donde exigen justicia y solicitan a la multinacional norteamericana Standard Fruit Company que asuma su responsabilidad.

Los vecinos de Chinandega manipulaban el compuesto que, sin saberlo, había sido prohibido en Estados Unidos 20 años antes. En concreto, trabajaban para las empresas Dole Food Corporation Inc., Chiquita Brands International, Dow Agro Sciences, Del Monte Tropical Fruit Company, Shell Oil Compan, Occidental Chemical Corporation y Del Monte Foods. Todas formaban parte de la Standard Fruit Company, conformando un consorcio multinacional.

El vicepresidente del colectivo de campesinos afectados por el compuesto, Guillermo Vivas, ha destacado el malestar de los campesinos. Llevan años viviendo en viviendas de madera y  plástico que han construido en la capital nicaragüense sin recursos, con el objetivo de pedir justicia.

Estarían más cómodos en su localidad, donde poseen su vivienda. Sin embargo han elegido permanecer en la ciudad, alejados del calor de su hogar para crear una nueva comunidad en la que conviven de manera solidaria.

“Pedimos a los gobiernos nacionales que interfieran por nosotros frente a las multinacionales, a las que exigimos una indemnización por todos los daños ocasionados. Una pensión económica dirigida por el ministerio que compense el daño causado”, explica el portavoz de los campesinos.

El campesino reclama la responsabilidad de la empresa norteamericana, que no les informó de la peligrosidad del compuesto en “ningún momento”. “Si hubiéramos sabido que el compuesto producía problemas para la salud, no hubiéramos trabajado para las transnacionales. Llevan 18 años trabajando para que se les reconozcan sus derechos, asentados en una difícil situación”, ha destacado.

Hasta el momento, los ciudadanos nicaragüenses afectados disponen de la protección de la Ley 364 para la tramitación de juicios promovidos por las personas afectadas por el uso de pesticidas fabricados a base de DBCP. Gracias a ella, se han iniciado procesos judiciales desde Nicaragua que exigen al Senado norteamericano que las empresas responsables asuman su culpa. Las empresas han eludido las sentencias y los damnificados piden indemnizaciones y el reconocimiento de error cometido.

Guillermo nos presenta a Marta Herminia Espinosa, una de las trabajadoras bananeras afectadas por el nemagón. “Estamos mal. Muchos compañeros han perdido su vida, fuimos estafados, nos sentimos malpagados”, ha explicado Marta Herminia, quien ha señalado también que las multinacionales “no han cumplido sus promesas”.
Marta Herminia Espinosa, trabajadora banenera afectada por el demagón
Marta Herminia Espinosa, trabajadora bananera afectada por el demagón
“Se levantaron y se fueron muy tranquilos. No se acercaron a estos plásticos y este techo humilde, nunca se han venido a arrimar. Nosotros somos humanos y sentimos igual que ellos, con la diferencia de que ellos tienen dinero y nosotros no lo tenemos”. Estas son las palabras contundentes de la campesina, que ha presentado en el último examen médico un total de 15 afecciones relacionadas con el nemagón.

Los médicos le han confirmado que “ya no tiene remedio” e, incluso, ha estado “agonizando en varias ocasiones”. Sus vecinos han llegado a velar por su alma en una ocasión, al pensar que iba a fallecer.

Infecciones renales y de riñón, colon inflamado, problemas de circulación, delirios mentales e insomnio son algunas de las afecciones que presenta Marta Herminia. La campesina no duerme, tiene dolores constantes y problemas de deformación ósea en rodillas y pelvis. Las orejas se le duermen, no siente la mitad de su rostro.

“Ellos no nos avisaron, no nos dieron una información y protección de nada. Si nosotros hubiéramos sabido sus efectos, quizás no hubiéramos trabajado. Mire cuántas familias se han ido”, lamenta entre sollozos.

Este es el sentimiento de los vecinos de Chinandega, se sienten “humillados y ultrajados” y desde hace dos años, con la entrada en el gobierno nicaragüense del Frente Sandinista de Liberación Nacional, reciben asistencia sanitaria, así como alimentos para subsistir y ropa.

Además, el gobierno les entregará en breve la primera promoción de viviendas sociales a los campesinos damnificados que permanecen en Managua. Las viviendas, situadas frente al campamento, constan de una vivienda de ladrillo y uralita que podrán ocupar.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

La cárcel de la vergüenza

Coyotepe aún conserva la atmósfera tétrica que le catapultó a la fama. La cárcel del guerrillero, así se conoce popularmente esta antigua fortaleza, que durante los años de dictadura de los Somoza fue escenario de torturas, ejecuciones  y encarcelamientos de presos políticos en Nicaragua.

Entrada a la fortaleza de Coyotepe
Lo más oscuro de todo: los ciudadanos desconocían su existencia y los horrores cometidos fueron desvelados años después, cuando triunfó la revolución y los testimonios de los presos supervivientes mostraron al mundo la verdad.

La fortaleza,  situada en lo alto del monte Los Coyotes, desde donde se observa una vista panorámica de la ciudad de Managua,  ofrece un aspecto oscuro. En su interior se acumularon casi un  millar de reos custodiados por la Guardia Nacional, quienes les sometieron a toda clase de torturas.

Cuesta digerir estas paredes, duele imaginarse el odio acumulado y  las historias de cientos de nicaragüenses obligados a permanecer en cautiverio por sus ideas de libertad, por oponerse a una dictadura familiar que se extendió durante cuarenta años y concluyó con un saldo de fallecidos desconocidos hasta el momento.

“Homo homini lupu”. Según las palabras de Hobbes, el hombre es un lobo para el hombre, y se demuestra en ocasiones en comportamientos como el de Coyotepe.

Galería de la cárcel de Coyotepe
 Los presos sufrieron agresiones físicas tales como permanecer colgados, boca abajo; fueron golpeados y fueron víctimas de violaciones. En las paredes, permanecen los orificios de casquillos de bala y restos de sangre y las hipótesis apuntan que la tercera planta, soterrada en la actualidad, alberga fosas comunes en las que descansan decenas de personas desaparecidas durante la dictadura.

Según los testimonios orales, los prisioneros  vivían en condiciones muy precarias, sin luz y sin agua. En tiempos de frío no disponían de abrigo y, en caso de lluvia, se mojaban inevitablemente. Esto, unido a la inexistencia de atención médica, extendía las enfermedades por  las oscuras galerías.
Detalle de una de las galerías

Esta es la historia de Coyotepe, convertida en la actualidad en un museo declarado patrimonio cultural de Nicaragua y custodiado por la Asociación Scout de la ciudad, que se encarga de su mantenimiento y las visitas. Esta es la historia de un recinto maldito por la vergüenza de una dictadura. Malditan sean las dictaduras y malditos sean los dictadores.

Su figura, construida en el siglo XIX para proteger a las poblaciones de las guerras civiles, siempre estará marcada por la violencia. Coyotepe dejó de ser cárcel en 1983, cuando las instalaciones se entregaron a la Asociación de Niños Sandinistas.

El Volcán Masaya: un lugar sagrado

En 1555, el fraile Francisco de Bobadilla plantó en la cumbre del Volcán Masaya una cruz para detener al demonio. Pensaba que el cráter era la boca del infierno.

Este volcán majestuoso se encuentra en la región del Pacífico de Nicaragua, junto a las ciudades de Managua, Masaya y Carazo.

Cráter del Volcán Masaya
El volcán se convierte, tras contemplarlo, en un lugar sagrado. Ya lo era en la época de los indígenas, cuando las tribus precolombinas lo rodeaban. Se trata de un lugar venerable, tiene carácter para serlo, pero también es un monumento natural. De hecho, está protegido bajo el estatus de parque nacional.

Ilustración popular del Volcán Masaya

Su cráter activo expulsa de manera constante a la atmósfera una nube de azufre, vapor de agua y dióxido de carbono alrededor de su perímetro, que mide kilómetros. La tierra está viva y queda demostrado en esta maravilla natural, que sorprende a todos los visitantes.

Con David y Manu en el Lago Apoyo
Una vez finalizada la visita, nos hemos trasladado al lago de Apoyo, donde hemos disfrutado de sus hermosas vistas. Apoyo es el lago más grande de Nicaragua, con un diámetro de 6 kilómetros en forma circular.

En la foto, aparecemos David, Manu y yo, tres de los integrantes de la séptima brigada de Jóvenes con América Latina, disfrutando de las vistas que nos regala el lago. Les dedico esta entrada a mis colegas de grupo.

“Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción”

Una de las bases de la sociedad nicaragüense son los jóvenes. Su implicación en la sociedad, a través de asociaciones y movimientos juveniles, es muy elevada. Sus conocimientos favorecen el desarrollo local, forman parte de la red de apoyo a las comunidades y las personas más empobrecidas.

Hay que destacar, por ejemplo, el papel que desempeñaron los jóvenes nicaragüenses en la campaña de alfabetización del país de los años 80, cuando miles de ellos partieron a las comunidades durante seis meses, con ayuda de jóvenes de otros países, y consiguieron que los niveles de analfabetismo pasaran de un 50 a un 12 por ciento.

Jóvenes sandinistas y jóvenes extremeños
 Nuestro contacto con los jóvenes ha consistido en varios encuentros con representantes de colectivos representativos del país, como los miembros de la Universidad Nacional Autónoma (UNAN) de Nicaragua y la Juventud Sandinista de la localidad de Estelí.

De estos encuentros destaco, sobre todo, la fuerza de los jóvenes sandinistas, su frescura, el concepto de solidaridad compartida que mantienen, su lucha por promocionar su comunidad -desde los barrios- para alcanzar un desarrollo equitativo.

Es la primera vez que me siento en una mesa con personas tan jóvenes, con edades que no superan los 18 años (¡incluso algunos de ellos con 13 años!) para debatir sobre los orígenes del capitalismo, los conceptos de la revolución y las estrategias para mejorar las condiciones de vida en comunidad. Se trata de jóvenes muy preparados, su dialéctica denota experiencia.

Su compromiso contrasta con el movimiento asociativo español, donde la inmovilización de los jóvenes, incluso de los universitarios, está generalizada. Es cierto que no se puede comparar la realidad que vive España en 2010 con la de Nicaragua, el segundo país más empobrecido de Latinoamérica, pero reivindico la búsqueda de nuevos movimientos  que generalicen el debate en España.

El trabajo de la Juventud Sandinista es constante, se organiza en las comunidades nicaragüenses desde nueve áreas de actuación diferentes, que abarcan los temas de género, diversidad sexual, deporte, desarrollo rural y medio ambiente, así como salud y movimiento cultural, entre otros. Cada una de estas áreas tiene un representante en los barrios, que fomenta actividades específicas en sus círculos e implica a sus vecinos en la vida en sociedad.

Los jóvenes, al igual que los dirigentes del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), defienden su derecho a organizarse en la política sin necesidad de hacerlo desde las bases del capitalismo. Están en su derecho de hacerlo y se muestran seguros de que el Frente Sandinista ganará las elecciones a la presidencia en los comicios nicaragüenses de 2011.

Todos tienen el mismo perfil: son jóvenes revolucionarios. “Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción”, destacan algunos de los militantes que intervienen en el debate, en el que señalan que el desarrollo de Nicaragua debe estar sustentado en el pueblo y para el  pueblo.

Creen en las posibilidades de implicar a sus vecinos en la vida en sociedad y creen en la necesidad de mejorar la vida en las poblaciones nicaragüenses.
Profesor Fracisco Rosa (UNAN)

Este trabajo se vuelve indispensable en un país con un nivel de pobreza que roza el 50 por ciento, y de extrema pobreza de hasta un 10. Según nos ha explicado el profesor de la UNAN Juan Francisco Rosa durante nuestra visita a la su sede en Managua, extrema pobreza es de hasta un 14 por ciento.

En temas de alimentación, por ejemplo, los niveles de desnutrición representan el 20 por ciento, mientras que los casos de dengue son de 10,7 por cada 10.000 habitantes y los de tuberculosis representan un total de 3.9 casos por cada 10.000 habitantes.

Desde la universidad se fomenta la universalización de la educación y la lucha contra la pobreza. Nicaragua ha sido declarada “libre de analfabetismo” por la ONU, y el objetivo por el que luchan ahora las instituciones educativa generalizar unos niveles de estudio mínimos entre la población de, al menos, el sexto grado de primaria.

Así, por ejemplo, el movimiento estudiantil  de la Juventud Sandinista en la universidad dispone de brigadas que se organizan en este trabajo, en las que también trabajan para fomentar la salud de la población, como la prevención de la leptoporosis.

En el encuentro tomaron la palabra los dirigentes estudiantiles sandinistas, quienes me volvieron a sorprender su nivel de implicación en la vida universitaria y la sociedad. Son jóvenes comprometidos, que creen el cambio social de Nicaragua.

martes, 30 de noviembre de 2010

“El cambio soy yo”


El cambio soy yo. Las soluciones al cambio climático las tengo en mi parcela”. Este es el lema de la comunidad de campesinos de ‘La Labranza’, en la que 40 vecinos trabajan desde 2007 en un modelo de producción de semillas criollas, libres de transgénicos, y ecológicas. Su proyecto se denomina 'Campesino a Campesino'.

Niñas de la comunidad
 La comunidad pertenece al término de Palacagüina y, aunque se vio afectada por los efectos del huracán tropical Mateo, trabaja duro para desarrollarse. Cree en sus potenciales, en las posibilidades que ofrece un desarrollo agrícola respetuoso con su entorno más preciado: el medio ambiente.

En sus suelos no caben productos químicos que aceleren el crecimiento de sus cultivos y la comunidad, consciente de la necesidad de proteger sus semillas autóctonas (las criollas), rechaza cualquier clase de granos “forasteros”, sobre todo los transgénicos.

Las semillas de la comunidad, de alto valor ecológico, se conservan a través de un banco de granos, que les permite disponer de numerosas variedades sin necesidad de depender de las materias primas del exterior.

Logo 'Campesino a Campesino'
Se trata, sin duda, de una comunidad modelo, consciente de las necesidades de combatir los efectos de la erosión de sus suelos de manera natural y con una concienciación sobre su terreno que me sorprende. ‘La Labranza’ está localizada en una comunidad de interior, alejada de la civilización, pero aplica medidas agroecológicas de primer nivel gracias al apoyo de la organización alemana ‘Humboldt’.

Tenemos el privilegio de pasear por sus cultivos y charlar con los campesinos, quienes son conscientes de la riqueza ambiental que fomentan y nos explican con detalle los prejuicios que conlleva el uso de semillas transgécicas. Así, relatan que estas semillas no producen otros granos fértiles tras la cosecha, lo que obliga al agricultor a “hipotecarse” para comprar en cada nueva campaña más semillas. 

Saben además que las semillas “multinacionales” no están preparadas para el clima de la zona, necesitan grandes cantidades de elementos químicos y fertilizantes para asegurar su crecimiento y soportar los efectos de las plagas y otros agentes. Cuentan además (lo que más me sorprendió), que los transgénicos forman parte de la economía de mercado, están en manos de grandes multinacionales que controlan su producción.

Por el camino, nos recibe Rosento, un agricultor sexagenario que nos enseña con orgullo su cultivo ecológico y nos canta, guitarra en mano, la canción que ha escrito a su huerto.

La parcela que yo tengo, tiene buena protección. Tiene curvas de nivel, barreras vivas también. Para conservar la tierra hay que hacer conservación. Mi tierra tiene árboles frutales que protege mi maíz”. Estas son algunas de las estrofas que nos canta Rosendo, el nicaragüense, mientras permanecemos todos boquiabiertos contemplando el cariño con el que trata su tierrita. 

Rosendo canta a sus cultivos
 
Observo el amor que muestra Rosendo a sus cultivos y me siento orgulloso de charlar con él. Es un hombre campechano que habla emocionado de España, tiene un par de sobrinas que viven allá, y quiere saber cómo se vive en Europa.

SISTEMA DE PRODUCCIÓN AGRÍCOLA

Durante el camino, Doña Carmen, una campesina del lugar que lidera el movimiento asociativo de ‘La Labranza’, nos muestra la diversidad agrícola que existen en sus laderas, a través de un sistema de producción diversificado en el que tienen cabida el frijol, maiz, maracullá, mango y pera, entre otros. Esta diversidad usca disminuir los efectos perniciosos que tiene para la tierra el monocultivo, extendido en otras zonas de Nicaragua.

Además, todos los cultivos están protegidos de plagas y los efectos de la erosión, muy fuertes por la inclinación del terreno, a base de plantaciones de caña de azucar, plátanos, zacate valeriana y zacate taiwan.

Detalle de un árbol de la comunidad
 El trabajo en comunidad permite a ‘La Labranza’ mantener su producción, que va más allá de los beneficios de la semilla y representa su seña de identidad. Comentan satisfechos que el “mejor logro” ha sido una organización de familias y “una lucha real contra el cambio climático”. 
 
A  esto, se une la introducción de trabajos conjuntos para la conservación del agua y el suelo, basados en medidas de higiene que han retirado de los patios y parcelas plásticos, botellas y otros desechos. En los patios también se han diversificad con la introducción de aves de corral, parras y cítricos.
Nuestra visita concluye con una rica comida ecológica que nos preparan los miembros de ‘La Labranza’ y nuevas canciones en la que plasman su amor por su comunidad  y su conciencia ambiental.
El cambio soy yo”, este es el lema que portan los campesinos en sus camisetas y el lema que no paro de recordar en mi mente. Me llevo una hermosa lección de vida, me llevo conmigo parte de ‘La Labranza’.


lunes, 29 de noviembre de 2010

San Jerónimo irradia vida


Me siento afortunado, he convivido durante algo más de 30 horas con la familia González Cruz, unos campesinos dedicados al cultivo de café ecológico, el frijol y maiz en la comunidad de San Jerónimo, cercana a la ciudad nicaragüense de Condega.

Su salario no supera los 50 dólares mensuales y sus condiciones de vida distan mucho de la occidental, de lo que nosotros denominamos “normal”.

Familia González Cruz, con  abuela y sobrina incluidas
En España, la familia González Cruz sería “pobre”. Sin embargo, se muestran felices, nunca les falta una sonrisa en la cara y en su mesa siempre hay algo que comer, un gallopinto (arroz y frijol) y un fresco de fresa que compartir en familia y con el nuevo inquilino.

La familia duerme en tablas de madera, con un pequeño colchón de foame de apenas tres centímetros. Eso no impide a Juan Alberto y Frankilg levantarse a las 4 ó 5 de la madrugada para trabajar en su tierrita. Antes comenzar, deben recorrer un camino agreste de más de una hora que les lleva a sus cafetales y plantaciones de granos, situados en ladera de una montaña.

El camino se hace duro hasta los cafetales, la lluvia (habitual en la zona) ha encharcado todo el terreno, lleno de piedras y barro, y cuando llegamos (¡por fin!) al terrenito toca trabajar. En el trascurso de la jornada, Juan Alberto está ansioso por conocer detalles de la vida en Europa, de imaginarse las grandes avenidas, como la Gran Vía de Madrid; las personas que pasean y los coches, la vida política y la sociedad al otro lado del charco.

Vista general de los cultivos
 Juan Alberto es un hombre informado, conoce bien los conceptos del sandinismo y la economía centroamericana, los problemas de la economía global y la crisis de occidente. Es muy inteligente, tiene un dominio del lenguaje envidiable y, entre reflexiones profundas, me explica el proceso del café, que comienza con su recogida, el despulpe de la piel, la fermentación de la semilla, el secado de los granos y el traslado a la cooperativa.

También me detalla los tipos de frijol que cultiva, los beneficios que obtiene su tierra con las plantaciones orgánicas y los problemas de erosión que combate con remedios naturales. Se esfuerza en mostrarme el modo de vida en la comunidad y el trabajo en la Cooperativa Héroes y Mártires de Cantagallo, de la que sobreviven todos los vecinos. Quiere que conozca todo, que hable en España de su población, del esfuerzo que hacen para salir hacia adelante y también, cómo no, lo felices que son.

“Somos pobres, pero no tanto como se piensan alĺá. Somos felices y nos esforzamos en continuar”, destaca Juan Alberto, quien se sorprende al saber que una taza de café cuesta en un bar español un dólar y medio, justo lo que recibe por recolectar una libra entera de café.

Una vez transportado toda la recolecta hasta San Jerónimo, con la carga encima y un tronco de 20 kilos que transporta Frankling ladera arriba como si fuera un palito, llegamos a la comunidad, donde nos espera Albaluz.
Se trata de una mujer comprometida con su población, de alrededor de 800 personas, dirigiendo junto a otras tres personas la Brigada de Salud de San Jerónimo. La madre de la familia vela por la salud de su comunidad, realiza un control de las mujeres embarazadas y los niños, de malaria y otras enfermedades; además de tomar decisiones en casos de urgencia. 

El médico viene cada dos semanas y una ambulancia tarda en llegar a la comunidad una tres horas, de manera que la comunidad necesita personas dedicadas a su bienestar.
Trabajando en cultivos de frijol

Todo este trabajo lo hace de manera altruista, en beneficio del desarrollo sus vecinos, donde todos viven en una especie de vecindad en la que la solidaridad compartida es su seña de identidad.

Durante mi estancia, no me ha faltado un plato de comida, me tratan como uno más, me escuchan y me atienden con una sonrisa en la boca. También se interesan presentarme a sus suegros, que sufrieron la Guerra Civil de Nicaragua desde el bando del Frente Sandinista y lucharon por sobrevivir.

Un baño de humanidad, ese es el ejemplo que ponía uno de mis compañeros que también ha compartido espacio con otras familias. Estereotipos caídos y el reconocimiento de personas muy dignas que saben sobrevivir en situaciones desfavorables, que son felices y aman su entorno, su naturaleza y lo poco que tienen.

En mi estancia, he dormido en una cama de tablas, con una fina capa de foame de apenas tres centímetros, he usado como baño una letrina comunal y he vivido rodeado de gallinas y otros animales domésticos, que habitan con el resto de la familia en la vivienda.

Pese a estas condiciones, que puede resultar para un occidental para nosotros puede resultar “incómoda”, la familia, y el resto de vecinos, vive en armonía, pienso que son felices y aman su vida en comunidad.

Su trabajo en comunidad, que sirve para sustentar a toda la comunidad, ha sido premiado en varias ocasiones con distinciones internacionales por la calidad de sus cafés ecológicos. En su población lo comparten todo, conforman una gran familia en la que todos trabajan por salir hacia adelante y en la que organizan, de manera equitativa, los beneficios de sus plantaciones, que van hasta la empresa Prodecop, situada en Palacagüina.

Compartiendo un rato de risas con los niños de la comunidad
Todas estas vivencias me han marcado, me han acercado hasta un modo de vida desconocido para y me ha otorgado una gran lección. Creo que necesito más tiempo para digerir todo esto, para asumir que estas familias tan válidas y hermosas viven en situaciones desfavorables para que nosotros, los occidentales, vivamos bien, tengamos resueltas nuestras necesidades.
La visita a San Jerónimo concluye con un encuentro de todos los compañeros de la séptima brigada con los niños de la comunidad. Tuvimos la suerte de compartir un ratito de diversión con un centenar de peques que nos regalaron su sonrisa y su alegría, nos contagiaron con su frescura espontánea nos demostraron que San Jerónimo está vivo, irradia vida. La comunidad cree en su desarrollo y trabaja, de manera solidaria, por conseguirlo.

lunes, 22 de noviembre de 2010

“Vivamos todos para que viva el mundo”


En nuestro segundo día formativo nicaragüense hemos tenido la oportunidad de acercarnos a la realidad actual de este país centroamericano de la mano de los profesores universitarios Isabel Benavides y Manuel Moncada, que nos han mostrado una visión general de su geografía y su historia, desde el colonialismo español hasta la actualidad.

Hemos conocido la riqueza hídrica y ambiental Nicaragua, con un clima cálido en el que no existen las estaciones, propiamente europeas, y  que se caracteriza por tener seis meses de lluvias continuadas y otros seis meses secos, todo bajo una temperatura templada constante.

Nicaragua presenta un “gran” potencial hídrico, con abundantes masas de agua dulce en su subsuelo y ricos recursos minerales, según la profesora Benavide, quien ha explicado que es “un país subdesarrollado con la contaminación que presentaría un país desarrollado”. Ello se debe a la “excesiva” explotación de sus recursos hídricos sufrida desde la etapa colonial, lo cual ha continuado con el comercio de sus recursos naturales durante los siglos XVIII y XIX; y a la extensión de los grandes cultivos de algodón, arroz, maíz y frijol.

El sistema de explotación “irracional” de sus recursos, según ha explicado, se ha basado en la contaminación de los recursos por parte del sector privado, lo que ha desembocado en que sus dos grandes lagos, el Cocibolca y el de Managua, estén contaminados. No obstante, ha recalcado, su biodiversidad es “muy elevada” y tiene capacidad para recuperarse.

La mejora ambiental de Nicaragua se basa en la actualidad en una transformación curricular en la que la educación ambiental “debe modificar” la actitud generalizada de sus ciudadanos, para que valoren más su medio ambiente y la naturaleza nicaragüense, protagonista del entorno, alcance un mayor protagonismo.

La visión ambiental se basa en la actualidad en la presencia de la primera planta de tratamientos de aguas de todo Centroamérica, que permite devolver este recurso limpio al lago Nicaragua, y a la protección que ofrecen más de 200 leyes de protección ambiental.


EL FRENTE SANDINISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL

Por su parte, el profesor Manuel Moncada ha analizado la historia de Nicaragua y su cosmovisión actual, determinada por el proyecto sandinista que lidera el Frente Sandinista de Liberación Nacional, que aleja de “las bases actuales del capitalismo”. El gobierno de Daniel Ortega defiende, según Moncada, la solidaridad social bajo es eslogan “yo vivo si tu vives”.

Este hecho se ejemplifica en que más del 90 por ciento de su población se encuentra alfabetizada, y en el desarrollo de nuevas estrategias contra la pobreza a través de los denominados Bonos de Ayuda, con los que se aporta a los campesinos reses, gallinas y cultivos para que obtengan sus propios recursos agrarios.

Según el profesor, se concibe una “nación para todos”, alejada de la fórmula de economía capitalista e “individualista”. “Vivamos todos para que viva el mundo, en vez de que mueran todos para que yo viva”, ha destacado Moncada, quien ha señalado además que este proyecto será evaluado en las próximas elecciones presidenciales, donde sería “necesario” que continuara el sandinismo.

Vamos a ganar las elecciones. Si la derecha gana las elecciones, Nicaragua se convertirá en una base militar de Estados Unidos”, ha sentenciado.